Cuando los ingresos cambian cada mes, el presupuesto clásico falla. La solución es separar lo que entra de lo que te pagas a ti mismo.
1. Calcula tu ingreso base
Revisa los últimos 12 meses y toma como referencia una cantidad cercana a los meses flojos, no a la media. Ese será tu «sueldo» mensual.
2. Usa una cuenta colchón
Todo lo que facturas entra en una cuenta de negocio. Desde ella te transfieres cada mes el ingreso base a tu cuenta personal. Los meses buenos llenan el colchón; los malos lo vacían.
3. Reserva impuestos y cotizaciones
Separa al cobrar cada factura un porcentaje para IVA, IRPF y cuota de autónomos, en una cuenta aparte. Tu asesoría puede indicarte un porcentaje orientativo según tu actividad y régimen.
4. Fondo de emergencia más amplio
Con ingresos variables, conviene apuntar a 6 meses de gastos esenciales o más, además del colchón del negocio.
| Cuenta | Para qué |
|---|---|
| Negocio | Cobros y gastos de la actividad |
| Impuestos | IVA, IRPF y cuotas reservados |
| Personal | Recibe el ingreso base mensual |
| Emergencia | Imprevistos personales |
Este esquema no sustituye el asesoramiento fiscal. Cada actividad tiene sus propias obligaciones; confírmalas con tu gestoría.
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